Comunidad cristiana
1. Las primeras comunidades son grupos de hombres y mujeres que se reúnen, según la tradición más antigua, el día del Señor (Ap 1,7). Entre todos se establece una relación de fraternidad. De este modo, el misterio de comunión que constituye a la Iglesia (ver LG 1) se hace visible incluso a los ojos de los no creyentes, que dicen: Mirad cómo se aman. Son como una gran familia. La Iglesia no es ejército (relación de obediencia: superior-inferior) ni tampoco escuela (relación de enseñanza: maestro-discípulo) sino comunidad (relación de fraternidad: hermano-hermano). Lo dice Jesús: Todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). Para empezar una comunidad, no hace falta mucho: donde dos o tres se reúnen en su nombre, allí está el Señor en medio de ellos (Mt 18,20).
2. El fundamento de esa comunión, lo que verdaderamente aglutina a la nueva familia de los discípulos, es la Palabra de Dios. Dice Jesús: Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen (Lc 8,21). Quien acoge la Palabra, se vincula a la comunidad. En las primeras comunidades, la Palabra de Dios se hace experiencia de Cristo (Hch 2,36) y experiencia de conversión (2,38;ver CC 257-265).
- Las primeras comunidades se encontraban en situación política y religiosa adversa. Dice San Pablo: Atribulados en todo, mas no aplastados (2 Co 4,8-9).
- Las primeras comunidades son minoría dentro de la sociedad, pero son como una ciudad levantada en lo alto de un monte (Mt 5,14), como levadura en la masa (Lc 13,21). En ellas se da un fuerte proceso de evangelización: de adultos, también de niños. La catequesis más antigua se hace por inmersión en la vida de la comunidad. Se reúnen donde pueden, generalmente en las casas (Hch 2,46;ver 12,12;1 Co 16,19;Flm 2;Col 4,15).
3. Siendo comunidad, la Iglesia es luz de las gentes (LG 1), signo levantado en medio de las naciones (SC 2), sacramento universal de salvación (GS 45).
- Iglesia comunidad, cuerpo de risto, luz de las naciones ( Concilio Vaticano II)
4. Comunidades vivas:
- «La aparición de las pequeñas comunidades es la manifestación más importante de la recepción y realización del Concilio en la Iglesia» (J.Losada, Eclesiología de las pequeñas comunidades, en Sal terrae 12 (1982) 879;ver LG 26;EN 15;CF 14;CC 265).
- En el Sínodo de la catequesis (1977) la comunidad de talla humana es considerada como el lugar principal de catequización (Prop. 29).
- La vía ideal para renovar esta dimensión comunitaria de la parroquia podría ser convertirla en una comunidad de comunidades (Prop. 29;DGC 258).
- Sólo mediante la creación de comunidades cristianas vivas que broten de esos mismos ambientes es posible una acción misionera eficaz en ellos (CC 53).
- La comunidad es el origen, el lugar y la meta de la catequesis. En primer lugar, el origen.
- La comunidad es la meta de la catequesis: La catequesis corre el riesgo de esterilizarse, si una comunidad de fe y de vida cristiana no acoge al catecúmeno en cierta fase de su catequesis. Por eso la comunidad eclesial, a todos los niveles, es doblemente responsable respecto a la catequesis: tiene la responsabilidad de atender a la formación de sus miembros, pero también la responsabilidad de acogerlos en un ambiente donde puedan vivir, con la mayor plenitud posible, lo que han aprendido (CT 24). Además, la catequesis crea comunidad (si no existe) y la renueva (si ya existe). En fin, conduce a la madurez de la fe tanto a las comunidades como a cada fiel (DCG 21).




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